jueves, 15 de enero de 2015

Capitulo 4- Un techo

-¡Leila!-Nada.- ¡Leila somos nosotros, por favor abre!-

-Dali, no responde, tenemos que entrar por alguna ventana o por la puerta trasera, debe estar en más problemas que nosotros.-

-Tienes razón, veré si las ventanas están abiertas tu comprueba si la puerta trasera está abierta, por favor ten cuidado, y apresúrate.-Con cara de preocupación Alex me dio un corto beso en los labios y se fue corriendo.

Las ventanas que se encontraban a ambos lados de la puerta estaban cerradas, y Leila seguía sin dar señales, me daba mucho miedo.

-¡Dalila! Por aquí está abierto date prisa.-

Miré a ambos lados de la vereda y a mis admiradores muertos se le sumaron unos veinte mas, corrí hacia la voz de Alex que provenía de lo que parecía ser la puerta trasera. Ciertamente ahí me esperaba con la puerta abierta para mí.

-Shh.-Alex comenzó a susurrar.- Esta muy callado debemos mantener esto así, tu busca a Leila yo aseguraré esta puerta por si acaso.-

Entre por la cocina, y nada, el living, nada, y el comedor tampoco, donde se encontraban todos.

-¡Auxilioo!- Era Leila, miré a Alex y me hizo señas de que también lo había escuchado, dejó los clavos y en su lugar tomó el martillo y caminamos de puntillas hasta la segunda planta.

-Creo que proviene de la habitación de su abuela, esa vieja loca.- Susurrè.

-¡Ayuda!-Otra vez.

-Tu abre la puerta, y yo entrare y le partiré el cráneo, ¿De acuerdo?-

-Como tú te sientas más cómodo.-

Abrí la puerta, y Alex entró, no veíamos a Leila, pero si a una abuela muy fastidiada golpeando su armario.

-Leila, ¿Estás ahí?-

-¡Estoy adentro del armario, por favor ayudenmeee!-

La abuela Ana giró en nuestra dirección y venia a por nosotros, sus presas frescas.

-Dale duro Alex.-

Sin pensarlo dos veces, hizo dos pasos y la agarró por el cuello estampándola contra la pared y la golpeó repetidamente, hasta que su frente y sus ojos eran un solo, metido hacia dentro.

-Qué asco Alex, eres un sucio morboso.-

-Y follo como los dioses eso te faltó.-

-Iré a buscar a Leila, tu…tu ve que haces con ese cadáver.-

Abrí el armario rosa pastel de su abuela y salió desesperada a abrazarme.

-Oh, gracias a Dios aparecieron justo a tiempo, le había traído sus pastillas para la 
presión y… y me atacó.-

-Leila, no sé qué está pasando, pero la única explicación racional que sacamos con 
Alex fue que son Zombis.-

-¿Zombis?-Preguntó irónicamente.- ¿Eso no es imposible?-

-Díselo a la gente de la Marcha Zombie que espera afuera de tu casa, mira.-Leila se asomo por la ventana y vio todos los muertos vivientes que se encontraban afuera, aporreando su puerta.- Esos son, ¿No es maravillosamente terrorífico?-

Alex atravesaba la habitación tomando el cadáver por los brazos y arrastrándolo por el 
suelo.

-Ajam, justamente eso estaba pensando, es maravilloso… ¿Cómo lograron llegar aquí a salvo?-

-Fue una hazaña digna de contarles a mis próximos nietos, Alex uso mi tacón para defenderse, ¿Te lo imaginas? Fue más gracioso de lo que piensas.-Alex me miró con ojos achinados.- Mientras ambos buscábamos una moto para llegar hasta aquí teníamos que esquivar la gente desesperada, los coches y obviamente a los zombis, cabe aclarar que yo la conseguí y que Alex estaba pegándole a una mujer en su cráneo con mi tacón, yo hacía todo el trabajo, en fin manejamos hasta aquí y entramos por tu puerta trasera.-

Alex levantó la cabeza y me miro con los ojos como platos.

-¡La puerta trasera Dalila!, No la cerramos.-

Bajamos corriendo con mucha prisa las escaleras, Alex fue hacia la puerta, Leila y yo fuimos a revisar que hubiera entrado ninguno.

Por suerte a simple vista no se encontraba ningún come cerebros.

-Ayuda por aquí.-

Alex estaba intentando cerrar la puerta pero dos extremidades, precisamente un brazo y una pierna no lo dejaban hacerlo, al menos solo era una de las abominaciones, y no todos los que estaban en la puerta principal.

-Leila pásame un cuchillo, un tenedor o lo que tengas que sea punzante a mano.-

Leila volvió en un abrir y cerrar de ojos con un paraguas en su mano, tenía una punta digna, que seguro la abuela hubiera dicho que atraería rayos en una verdadera tormenta.

-Alex a la cuenta de tres córrete de la puerta, y apenas entre la cierras y comienzas a sellarla.- Alex asintió y no mostraba duda alguna hacia ella.- 1…2… ¡3!-

Alex abrió la puerta, y lo que parecía ser el jardinero de la señora Johnson avanzaba torpemente por la casa, era rápido, pero no lo suficiente para poder golpearlo, Dalila hizo dos pasos hacia el jardinero y golpeo su rodilla para hacerlo caer y le clavó la punta del paraguas en el (entrecejo); todo el piso alrededor de su cabeza se cubrió de sangre putrefacta.

-Esto está listo Leila, estamos seguros por ahora, pero necesitaremos abastecernos de armas y comida si queremos que este sea nuestro refugio.-

-¿Mi casa el refugio? ¿Porque no el de Dali o tu departamento?-

-Dalila vive lejos y me departamento es un lugar donde vive mucha gente, y seguro ya están muertos o mejor dicho vueltos a la vida.-

-De acuerdo, el supermercado más cercano de encuentra a 5 cuadras, y una armería, mmm… jamás compré armas, así que no sé donde hay, pero en internet puedo encontrar.-

-El lugar donde el grupo compra armas queda a 5 calles, jamás llegaríamos con vida, así que ese lugar queda descartado, ¿Tienes idea de algún otro lugar Ali?-

-No, pero podemos hacer lo que dice Leila, últimamente son muy buscados esos lugares.-

Leila fue a su habitación a buscar alguna armería dentro de nuestro alcance, Alex y yo hacíamos el plano de escape, se nos daba muy bien esto de hacer planos para entrar a algún lugar, pero en vez de cubrir cámaras y guardias contábamos con la desconocida cantidad de muertos, o vivos no muy amigables.

Leila bajo corriendo los escalones con una hoja en mano.

-Lo tengo, una pequeña armería.-Dijo al mismo tiempo que señalaba el papel con una foto y una dirección escrita en el.- Pero que podría abastecernos con lo básico hasta poder movernos y encontrar algo más grande y mejorar a prueba de zombis nuestra pequeña posada.-

-Piensas en grande pequeña Koala.- Había apodado así a Leila cuando tenían 5 años, no quería bajarse de su mama en jardín, era su primer día y nunca había ido a uno, y 
Dali le había dicho pareces un koala, tomaron confianza y fueron amigas hasta el día de hoy.- Solo por eso te dejare elegir que comer hoy, Alex no ayudó en nada.-

-Yo si ayude, tienes preferencia y eso no vale, total ni quería comer.-

-Creo que tendremos que comer todo lo que sea pueda echar a perder en corto plazo, y luego iremos por lo enlatados, tengo algo de verdura en el cajón de abajo, aprovechemos el gas que nos queda, y comamos unas papas fritas.-

-Si lo pones así comeré, pero a tu lado Leila, la otra chica me ha ofendido.-

-No hables estupideces, ¿Se dieron cuenta que nos lo estamos tomando demasiado bien?-

-Será porque no estamos afuera corriendo de un lado a otro, muchas personas están muriendo porque son demasiado estúpidas para quedarse en sus casas o encontrar una, no se dan cuenta que todos van a intentar salir de la ciudad, y la ruta va a estar llena, uno va a morder a otro y así hasta que todos se conviertan y la raza humana se extinga.-

-Eres muy realista Alex.- Lo miré con cara de desagrado.

-Y literal.- Finalizó Leila.

-Creo que mientras estemos juntos y armados hasta los dientes vamos a estar a salvo, recuerden Movimento è vita.-




domingo, 9 de noviembre de 2014

Capitulo 3- ¡Ayuda!

-Debemos tomar la interestatal, es la ruta más rápida, tomando esa llegaremos en 10 minutos a la casa de Leila.-

-Como tú quieras, solo sácame de inmediato de aquí.-

Alex  maniobra esquivando personas, zombis y autos en llamas en medio de la calle.
Cuando llegamos a la interestatal está totalmente congestionada, parece que no fuimos los únicos en pensar en esta ruta de escape, mucha gente parece estar escapando al mismo tiempo que nosotros, mi novio que parece opinar lo mismo que yo añade:

-No somos los únicos en buscar esta salida, ¡Mierda!- Golpea el volante con frustración.- Necesito encontrar otra salida.-

Cuando pienso en la chica con ese voraz y extraño hambre, me extraña que no hubieran avisado antes, o que no hubiera ninguna señal de advertencia.

Su cara estaba pálida y los ojos fuera de sus orbitas, parecía anciana, se me hacia conocido ese aspecto, pero no me acuerdo de donde o de quien, creo y espero que sea de las películas.

-¡Dalila!-

-¿Qué? ¿Encontraste una alternativa?-

-Se me ocurre correr, en las películas, quedarse atascado en el trafico es tu muerte inminente.-

-Buen punto, necesito bajar mi bolso.-

-Viaja ligero, Leila te puede prestar algo.-

-Pero tengo mis botas ahí.-

-Cámbiate, porque con zapatos de tacón no vas a correr mucho… aunque… lleva uno por las dudas que tengamos que atravesarle el cráneo a alguno.-Con su puño golpea su mano en señal de macho.

-No te animarías, pero por las dudas.-

-The Walking Dead me enseñó que todo te sirve en esta vida para atravesar cráneos putrefactos.-

-Lo primero es evitar que te coman mi amor.-

-¿Y Como piensas evitarlos?, ¿Corriendo?, ¿Saltándolos? No, tenemos que luchar contra ellos en cada paso, matas uno y es un zombi menos que combatir en el futuro.-

-Bien, bien, ¿Llevo el paraguas?-

-No, viajemos ligero, aparte no va a llover.-

-Pero podemos deshuesarlo.- Al ver a Alex dudar es un no, no cabe duda.- Olvídalo, ¿Qué calle vamos a tomar?-

-Tenemos que tomar si o si la del costado del puente, si es que no quieres ir saltando techos hasta que alguna vieja te lance con algo y caigas.-

-Me gusta la idea de ir saltando techos, estaríamos lejos de estas cosas y a salvo, aparte llegaríamos más rápido que buscando callejones o salidas alternativas para cortar camino.-

-Mejor busquemos una moto.-

-Mi moto está en mi casa, podemos ir y buscarla, tengo varias armas ahí, nos pueden servir de algo cuando estemos refugiados.-

-Es imposible volver por donde vinimos y tu barrio debe de estar hecho un caos, no voy a arriesgarnos, debemos buscar una cerca nuestro, mejor que esta abandonada, aunque no creo en esa posibilidad.-

-Buscaré calle arriba, tu busca calle abajo, no perdamos tiempo hablando, esto avanza con rapidez.-

-No te alejes demasiado no sabes lo que nos espera en la otra calle, y lo que puede llegar a estar congestionando esto, cuídate.-

-Tú también cuídate.- Tras un beso en los labios y unas miradas de suerte dije:-No quiero perder a mí prometido tan pronto.-

-No lo harás bebe.- Me guiñó un ojo y se fue con uno de mis tacones en mano; si no tuviéramos en esta situación me hubiera reído a carcajadas.

Decidí buscar orillándome por si tendría que agacharme o tirarme a la otra carretera, visualicé una moto a unos 10 metros de mí y no parecía tener conductor.

Corrí con cautela acercándome a ella y cuando me encontraba a unos 3 metros me di cuenta porque no tenía conductor, se lo estaban comiendo como un manjar en bandeja de plata, que asco, me daban arcadas, tantas tripas en vivo.

Era esa o nada, no había ninguna en mi rango de visión, Unos zombis estaban atacando algunas personas no tan lejos de mí, tenía que darme prisa, detrás de ellos se acercaban mas y estoy segura que del lado de Alex también, nos encerrarían en cuestión de minutos, mierda.

Al motociclista lo habían arrastrado unos 5 metros de la moto no me daba mucho tiempo de arrancar la moto, dar la vuelta y escapar, debía hacerlo todo en silencio y con el motor apagado.

Me acerqué despacio e intentando no hacer ningún ruido, no tenía muchas ganas de tener que usar mi tacón en defensa propia y llamar la atención de algunos ocupados con su comida, aunque con los gritos de las personas desesperadas o siendo comidas no escucharían mucho.

Levante la moto del suelo y por suerte tenía sus llaves puestas, no le habían dado tiempo al pobre de quitar sus llaves, maniobre la moto hasta que pude ponerla en dirección contraria, acomode el espejo retrovisor y mas zombis venían hambrientos.

Saltando autos, rompiendo vidrios, y transformando mas personas en ellos, no quiero terminar así, no quiero que terminemos así Alex y yo.

No tenía otra opción que ponerla en marcha, lo hice, llamó la atención de algunos, pero cuando reaccionaron yo ya estaba en la entrada de la interestatal buscando a mi novio.

Cuando lo vi estaba pegándole con el tacón a una mujer que estaba comiéndose un pobre perrito.

-¡Alex!-Silbé.- ¡Alex vamos deja a esa mujer, tenemos que largarnos!-

Alex dio la vuelta y corrió en mi dirección saltando cadáveres a su paso, había matado a unos cuantos y no había encontrado ninguna moto.

-Yo conduzco, tú te pondrás nerviosa y no necesitamos eso en este momento.-

Sin chistar, porque tenía razón, me pasé al asiento trasero dejando espacio para que Alex pueda subir.

Como yo había pensado, los zombis se acercaban de ambos lados bloqueando totalmente el acceso a ambas calles, no tenían escapatoria estaban hambrientos.

Alex manejó rápido y sin cuidado, fue suerte que no cayéramos y fuésemos mordidos, una multitud de ellos se desataba en cada avenida, salían de todos lados. Parecía que jamás llegaríamos, hasta que lo hicimos.

-Golpea la puerta yo estacionare la moto, fuera del alcance de algún choque o golpe.-


Golpeé desenfrenadamente la puerta de Leila, estábamos en un aprieto, los zombis habían escuchado la moto y venían hacia nosotros de todas las direcciones, si no nos habría moriríamos.

lunes, 20 de octubre de 2014

Capitulo 2- Ha comenzado...


En el transcurro del viaje Alex me contaba sobre lo que quería ser en un futuro, aunque no le creo nada, esa bolsa de tatuajes y nicotina no puede ser un abogado civil, pero bueno, tal vez no lo conozco también como pienso. Ha hablado mucho, parece estar nervioso por alguna razón, y eso hace que yo también lo esté.

Acabó de contarme su vida en cuanto llegamos al departamento, es muy lindo, y lujoso, robar trae sus ventajas.

Abrió mi puerta como todo un caballero, lo cual se me hacia raro.

-Gracias bebé.-

-Para mi princesita.-

-¿Y el chico malo del cual me enamoré?-

-Intenta cambiar por vos.-

¡¿Qué mierda?! Alex no me diría eso, el no es el, o sea si es él, pero no.

Al notar mi shock  Alex me arrastró hacia la puerta de la entrada; abrió la puerta y subimos por el ascensor hacia su piso.

Con una sonrisa en la cara abrió la puerta, revelándome todo un camino de pétalos de rosas rojas. Lo mire atónita y el solo me hizo seña de que pasara.

Comencé a seguir el rastro de las rosas, que me guiaron a la cocina, solo la luz de las velas iluminaba el comedor, la mesa estaba adornada con unos calendabros, unas copas, un vino y unos lindos cubiertos, que nunca había visto por cierto, era todo tan romántico.

-Nene… Realmente me dejaste sin palabras, esto es muy hermoso, ¿Festejamos algo de lo que me haya olvidado?-

-Jajajaja, no mi amor, aun no.-

-Bueno, ¿Qué esperamos? Comamos, estoy muerta de hambre, y aun no pusiste la comida en la mesa, no me lo puedo creer.-

-Tan señorita ella, como siempre.-

-Tengo hambre, y desayune poco esta mañana, y después de eso no comí nada mas.-

-Vas a comer por primera vez algo hecho por mí, totalmente hecho con mi sudor y sangre.-

-¡Alex! Sos un asco, no voy a comer algo hecho con tu sudor y sangre.-

-Pero te gusta cuando sudo de otra forma, ¿Te acordas?-
Se acerco lentamente a mí para susurrarme al oído y acariciarme desde mis hombros hasta mis brazos.

-Cuando estoy sobre ti, haciéndote estremecer con cada embestida, cuando me pedís más y más, ¿Cómo era? ¿Más Alex? ¿Más bebe? ¿Más dios del sexo?-

-Jamás dije dios del sexo, no inventes, y solo digo eso para complacerte a vos, no me 
satisfaces en nada, te lo aseguro.

-¿Ah no? Bueno, no hay regalo para vos hoy.-

-¿Un regalo? ¿Por qué?-

-Es un regalo y va a ir después de la cena; el día de hoy nuestro chef nos deleitara con una hamburguesa con papas de McDonald.

No pude evitar reírme a carcajadas, por toda la presentación que había hecho para tan solo una hamburguesa de McDonald, y sobre todo los cubiertos sobre la mesa, los platos.

-No te burles, si te encantan las hamburguesas de ahí, ¡Es un cuarto de libra! Aparte no se cocinar y si lo hubiera hecho seguro me salía feo.-

Su explicación me conmovió mucho, lo abracé y le di un beso en su frente, de esos que no se dan nunca.

-Si te hubiera salido fea la comida o desabrida igual la hubiera comido, porque te amo bebe, igual me mentiste me dijiste que era algo hecho por vos.-

-Por eso te amo, en parte fue hecho por mí, porque yo fui a comprarlas ¿Por qué no dejamos de hablar, tomas asiento y comenzamos con esta noche especial que tengo preparada para vos?-

Me senté en una silla y el sirvió un poco de vino en ambos vasos, sinceramente no soy catadora de vinos y no sé nada de ellos, pero Alex sin quererlo siempre tuvo ese toque gustativo, yo soy más de ir a lo torpe.

Sirvió las hamburguesas en cada plato con sus respectivas papas y comimos hasta llenarnos, Alex me había dicho que tenía películas y sinceramente una buena película de zombis me encantaría, un poco de sangre y entrañas no mata a nadie.

-¿Alex, estas ahí?-

-Acá amor lavando los platos, ¿Necesitas algo?-

-Quiero ver la película que me prometiste, la de zombis.-

Fui hacia la cocina haciendo puchero, y abrazándolo por la espalda.

-Quiero una buena película de zombis, no cómica como Zombieland, quiero una al estilo Rec o Resident Evil.-

-Acabo de alquilar Resident Evil 5, solo para ti, acepto besos, abrazos y algo más.-

-Te estoy abrazando no pidas mas, iré a buscar la película y la pondré, haz palomitas.-

-A tus órdenes y cuidado con no romper nada, el televisor es nuevo.-

-De acuerdo, de acuerdo.-

Crucé el umbral y la encontré sobre la mesa ratonera la película, amo Resident Evil, no tan solo por los zombis, si no, por la explicación de su expansión.

Preparé todo para poder ver la película, y me recosté en el sillón a esperar a Alex.

-¿Amor vienes?; ¿O me vas a hacer esperar por ti, princeso?-

Alex apareció en la habitación con tan solo un delantal sobre su esculpido cuerpo.

-Estoy aquí, no me reclames más.-

-Tenia entendido que la chica tiene que seducir a su chico, no el novio a ella.-

-Es un pequeño regalo para ti, ¿Lo quieres?-

-Obvio, ven aquí.-

Alex no titubeó al acercarse rápidamente hacia mí y subirme a horcajadas sobre él; me besaba con mucha pasión mientras su mano áspera ingresaba por debajo de mi remera  y me acariciaba lentamente el pecho izquierdo, haciendo que me estremezca y suelte gemidos, por su suave tacto.

-Te amo Dalila.- Me susurró con la voz entrecortada y rozándome sus labios en mí oreja.

-Yo ma-màs a ti Alex.- Mi voz fallaba.

Me despojó de mi  chaqueta y se deshizo de mi remera por mi cabeza, tan solo dejándome en mi sostén negro con encaje. Bajó las copas de mi corpiño para tener una mejor visión del valle de mis senos, y con sus manos cubrió cada uno, mientras seguía besándome con ternura.

Yo balanceaba mi cadera sobre su ya creciente erección, haciéndolo gemir; pude notar que Alex estaba demasiado duro, necesitaba una ayudita, una mano.

Con mis manos libres desprendí su delantal por la parte de arriba y la de su cadera y lo lancé hacia alguna parte de la habitación.

Observe su bulto, aunque lo conocía bien, me seguía pareciendo exageradamente grande. Lo miré a los ojos mientras apoyaba mi mano sobre su excitación, para poder contemplar como su cabeza se iba hacia atrás con los ojos cerrados y su boca se entreabría; bese su cuello, mientras seguía con mi trabajo en su pene.

Alex volvió  transformado con las pupilas totalmente dilatadas y sus ojos marrones quemándome; me levanto aun pegada a su cadera y me puso sobre mis pies para poder desprender con desesperación mi jean, y quitármelo en un abrir y cerrar de ojos.

Colocó sus hábiles dedos sobre la telita de mis bragas.

-Estas lista para mi, húmeda como me gusta, ¿Verdad?-

Asentí mientras el pasó sus dedos por mi zona ya humedecida, e hizo movimientos circulares sobre mis bragas. Estaba demasiado lista para él.

Bajo mis bragas hasta el suelo, y se sentó en el sillón llevándome con sí. Ubique mis rodillas a cada lado de el. Alex me agarró por mis caderas, y me dejó caer lentamente sobre su erección haciéndome gemir y estremecer. El sin soltar mis caderas entró y profundizó su embestida.

 Solté un grito de placer; comencé con movimientos circulares con el aun dentro, haciéndolo gemir, sus dedos se clavaban en mi cadera, intentando llegar más profundo.

Decidí tomar la iniciativa en esto, subiendo y bajando lentamente sobre el haciendo movimientos rotativos; lo hice cada vez más rápido, lo necesitaba más en el fondo, y él a mi también.

Alex me tomo de la cadera levantándome y poniéndome sobre el sillón de forma vertical con las piernas abiertas y de espaldas a él. Su fuerte embestida hizo que gritara del asombro. Su mano derecha se posiciono en mi hombro mientras la otra abofeteaba mi trasero.

Mi excitación había alcanzado un nivel extra normal, cada vez gritaba más fuerte que los gemidos de Alex.

-Oh Alex, más por favor, mas amor.-

-Eso te voy a dar bebe.-

Sus embestidas aceleraban, y mis rosados pezones eran masajeados con ambas manos,  mis piernas temblaban, en cualquier momento llegaría al clímax, al igual que el.

-Córrete para mi nena.-

Perdí el control y agarré su trasero presionándolo contra mí para profundizar su embestida.

Llegue al clímax con un grito brutal. Alex me embistió una vez más para gemir altamente, y desplomarse sobre mí.

-Te gusta el sexo duro Alex.-Dije con la poca voz que me quedaba

-Yo no tengo sexo mi amor, yo te hago el amor, de una forma brusca como te gusta.-

-Eres un tonto, voy al baño mi cuerpo me pide un baño urgente.-

-¿Te apetece uno de a dos?-

-Tengo mucho por hoy, estoy agotada.-

-Y después decís que no quedas satisfecha.-

-Quedo más que satisfecha.-

Me levante del sillón, y me dirigí al baño, mientras iba balanceaba mi culo con cada paso.

-¡Que lindo culo tienes bebe!-

Justo lo que quería lograr, entre al baño y encendí la ducha, fue rápido, solo quería sacarme de encima el sudor, aunque el olor a sexo me encantaba.

Cuando Salí Alex me espera ya vestido, con una de las bragas que dejo ahí por las dudas, su remera que más me gusta y una toalla en mano. Seque mi cuerpo y me puse 
lo que me trajo.

Salí y me tire sobre el sillón, y me acurruque en sus brazos.

-¿Lista para ver la película?-

-Solo quiero ver la tele, siento que no aguantaré toda la película.-

El celular de Alex vibró, y agarró el control remoto haciendo zapping en el televisor.

-Está bien, Marcos me dice que vea el noticiero, solo será un segundo.-

-Bueno, no importa, voy a buscar algo para comer.-

En la alacena había varias frituras, agarre varias y cuando me di vuelta me encuentre a un Alex hincado en una pierna. No puede estar pasando.

-Dalila, llevamos casi 3 años de relación, y estoy perdidamente enamorado de ti.-

-Alex…-

-Shh… déjame terminar, eres la chicas más perfecta que he conocido, quiero que seas mi mujer y la madre de mis hijos, la persona que vea en cada despertar, quien controle mis sueños y mis pensamientos, en fin.- Saca una cajita azul aterciopelada, la abre, y un hermoso anillo con diamantes se asoma.-¿Quieres casarte conmigo?-

Estoy atónita pero es lo que espere toda mi vida.

-Si.-Con esa simple palabra exprese todo lo que sentía.

Alex con una sonrisa besó mis labios dulcemente y colocó el anillo en mi dedo anular, encajó perfectamente.

-Soy la persona más feliz del mundo, te amo Dalila.-

-Y yo a ti Alex, me diste la mejor sorpresa del mundo, eres el chico perfecto.
En silencio regresamos al sillón para poder ver el noticiero.

-Dalila súbele el volumen.-

-… 35.986 y aumentando son los infectados en el noroeste del país. Sin un origen especificado esta enfermedad está cobrando más vidas que la fiebre amarilla en el siglo XIX, no hay cura, ni tratamiento; los científicos de la OMS están trabajando en ella desde que una mujer de mayor edad llego con los siguientes síntomas: Fiebre, vómitos, dolor agudo de cabeza, escalofríos, Dolor en las articulaciones, calambres, bradicardia, y su vida acaba con un paro cardiaco.

Alex cambió de canal en el instante en que me vio asustada.

-Alex casi todos los síntomas que nombra los tiene la abuela de Cecilia.-

-No te preocupes, mañana vamos a ir y vas a ver que está bien, veamos tele amor.-

Me levanté en la cama, no recuerdo haberme quedado dormida mientras veía tele, recordé los hechos de anoche preocupada, y contemplé mi anillo de compromiso, era hermoso.

-¿Te arrepientes muñeca?-Alex hablaba con los ojos semi-cerrados.

-Nunca, jamás, eres mi chico ideal.-

Besé sus labios para luego levantarme y alistarme para ir con Leila.

-Amor vístete, me tienes que llevar a la casa de Leila, no te olvides.-

Terminé de cambiarme y arreglarme;  Alex estaba esperándome con el desayuno listo.

A veces cocina desnudo, por desgracia no pude verlo porque estábamos apurados y el ya tenía puesto su jean con una musculosa blanca, la que tanto le gusta y tan bien le queda.

Cuando terminé de desayunar con mi prometido vamos a la cochera y nos dirigimos a casa de Leila, seguro estaba la abuela de Cecilia ya que eran intimas amigas, espero que no haya empeorado.

Con Alex paramos en un semáforo de la interestatal y se acerca un vagabundo medio moribundo, pobre, a pedir dinero, saco de mi billetera unos 5 dólares y se los tiendo a través de la ventanilla; y el muy cabròn intenta morderme con sus dientes amarillentos; meto mi brazo de nuevo.

-¡Alex arranca deprisa!-

Alex desesperadamente arranca y esquiva varios autos que estaban cruzando en ese instante.

-¡¿Qué ha pasado Dalila?! , ¡¿Qué te ha hecho ese vagabundo?!-

-Ha intentado morderme, parecía tener demasiada hambre, le salía espuma de la boca y tenía los ojos como nublados, me ha dado demasiado miedo.-La piel de gallina no se me quitaba, realmente había quedado shokeada.

-Seguro estaba delirando con este calor, es muy raro.-

Al cruzar esa cuadra, había mucha gente corriendo hacia todos lados, parecían desesperadas, y a la vez desorientados.

-¿Que mierda...?-

-No se Alex, tengo miedo, ¿Qué está pasando?-

-No lo sé, sube tu ventanilla, y cierra con seguro, parece ser la enfermedad de las vacas locas.-
-Están muy locos, conduce rápido y no te detengas, falta poco para llegar a casa de 
Leila espero que ella esté bien.-

Mientras Alex esquivaba autos y personas, una chica saltó por encima de nuestro auto y se lanzo sobre un hombre que estaba intentando escapar, ¡Y lo ha mordido!

-Que suicida Dios, casi me abolla el auto.-

-¡Alex esa chica lo mordió,  mordió a ese hombre!-

-¡¿Estas jodiendome?!-

-No Dios, tu solo arranca y avanza tenemos que llegar rápido a la casa de Leila, ese vagabundo tenía el mismo aspecto que la abuela de Cecilia y ella se encuentra ahí, tenemos que llegar a tiempo.-Mis ojos comenzaron a llenarse de lagrimas, esto me estaba impactando, sangre por todos lados.

-Dalila, son zombis.-

-¿Zombis? Los zombis no existen, solo en las películas.-

-Pero esto es real, la mitad de la población está intentando escapar de la otra mitad que se la quiere devorar, sin duda ha comenzado el apocalipsis.-










lunes, 29 de septiembre de 2014

Capitulo 1- El robo Parte 2

Alex extendió el mapa del banco sobre el Mustang estacionado a una cuadra del banco.
-La caja fuerte de este banco está situada detrás de las oficinas de los jefes, justo aquí.- Señaló un pequeño espacio entre una pared y otra.- Estas cajas fuertes son modernas y utilizan sistemas de seguridad electrónicos, en esta específicamente un método biométrico.-
-Ahora en español Eloy.-Palabras como esas, son las que me hacen pensar que odio la física, o lo que sea de donde haya sacado esa palabra.
-Esto quiere decir que utilizan como contraseña un lector de huella digitales o un lector de iris.-
-Perfecto.- Bufé.
-¿Y cómo vamos a hacerlo? Lo veo muy complicado, no quiero sacar ningún ojo, y menos un dedo-Cecilia exagerada salió a la luz.
-Tendremos que usar la fuerza, cálculo que Dalila no va a tener problemas con eso.-
Dijeron mi palabra preferida, FUERZA.
-Me conoces muy bien.-Sonreí mientras cargaba mi escopeta de dos caños.
-Intenta no matar a nadie Dali.- Me pidió Alex.
-Solo los intimidaré, no te preocupes por mí, no quiero ir presa por homicidio aún.-
-Dalila y Cecilia, a quien tienen que intimidar es al gerente general Andrés Gómez, pregunten por él y discretamente, DALILA, lo llevan a un rincón y le susurran lo que queremos, ¿Okey?-
-Está bien, está bien.-Bufé.
-¿Entendieron chicas?-
-Sí, creo que el trabajo más sencillo es el de el, y supuestamente se hace llamar hombre, sería el “Macho” el que tendría que hacer los trabajos de fuerza.-
-Eh! Ustedes no saben lo que es tratar de conducir mientras la policía nos persigue, y ustedes hablan como cotorras por el nerviosismo, y encima tengo que ser lindo, es mucho amorcito.-
-Ajam, como digas feo.-
-Basta de charlas, hora de actuar, se nos va a pasar todo el día así, haciendo nada.-
Sin nada más que decir, nos separamos y cada uno fue a su habitual puesto, mi novio estaba en su auto con su celular, y Eloy se marchaba en su auto, con su trabajo hecho. Mientras que Cecilia y yo ingresábamos al banco, como personas normales, solo que con armas escondidas a nuestras espaldas.
Una linda, ordenada y plástica, se puede decir, asistente se acercó a nuestra ayuda con su pelo rubio recogido en un moño alto.
-Hola, ¿En qué puedo ayudarles?-
-Hola, buscamos al señor Andrés Gómez, tenemos que hablar con él, e de urgencia muñequita.-
-Él está en una conferencia, no puedo molestarlo, lo lamento.-
-Sí que puedes corazón, o lo lamentaras de verdad.-Si debía hacerlo le apuntaria con mi arma en su cráneo.
-¿Sucede algo Katia?-
-Señor Gómez, estas señoritas lo solicitaban a usted, y les he dicho que estaba en su conferencia e insistieron que lo molestara.-Hasta que apareció el Hombre.
-No te molestes Katia, hablare yo con ellas, tu sigue con tu trabajo.-
-De acuerdo.-La rubia desapareció entre los escritorios, y se dibujó automáticamente una sonrisa maliciosa en mi rostro en dirección de Cecilia.
-La puedo ayudar en algo señorita...-
-Cavanaught, Darcy Cavanaught.- Siempre me gustaba cambiar mi nombre, siento que tengo diferentes Yo, pero siempre conservo el apellido de mis padres.
-Señorita Cavanaught, dígame en que puedo ayudarla.-
-Necesito que venga conmigo señor Gómez.-El señor nos miró y titubeó, pero al mostrarle el mango de mi navaja cambió de opinión.
Lo guié a un rincón entre una máquina para extraer dinero y una pared, disimuladamente saque una navaja de mi cintura y la coloque en su pecho para no llamar demasiado la atención, sus ojos se abrieron como platos y tragó duro.
-Necesito que me lleve hacia la caja principal, y no haga ningún intento en llamar a la policía, porque lo voy a matar junto a toda su familia.-No era verdad, aunque necesitaba aparentar que sí, esto era intimidar, la cosa se pondría fea si es que llega a llamar a la policía, no ser más la chica buena.
-E-e-está bien, por aquí, pero por favor no toquen a mi familia.-
-Es tu decisión, no llames a la policía y nadie saldrá herido.-
Andrés nos guió hacia la caja fuerte que se ocultaba dentro de una habitación y detrás de una enorme cortina roja, nos miró a ambas titubeando, mientras colocaba una contraseña y su mano.
-Listo, la puerta se abrirá en unos segundos.-
-Muchas gracias por su colaboración, C guarda el dinero en tu bolso, lo que quepa ahí dentro,  y usted señor aún no se retire necesitamos su ayuda para salir de aquí sin que una horda de policías nos ataque a la salida.-
El hombre asintió con horror, mientras Cecilia metía billetes a más no poder prácticamente llenando ambas bolsas a explotándolas; mi arma todavía apuntaba en dirección al rostro shokeado del gerente general.
-Listo, he llenado ambas bolsas, es hora de salir de aquí.-
-Okey, como tú digas, avance señor al frente nuestro y tenga patente actuar normal y nosotras haremos lo mismo, como si fuera un día más en su trabajo.-
Al salir todos fijaron su vista en nosotras, y pude observar detalladamente como la asistente "Katia" pulsaba un botón azul debajo de su escritorio; maldita perra, le voy a dar un susto de muerte.
-Le dijimos que actuara normal señor Gómez, ahora su pequeña muñequita Katia sufrirá las consecuencias.- Acabé susurrándole al oído.
Apunté mi arma hacia su pequeño cráneo de muñequita, a lo que respondió abriendo grande sus ojos y soltando un gemido de horror, obviamente no iba a matarla, me traería varios cargo contra mi persona, y se lo prometí a Alex, así que no me quedo otra salida que disparar justo al lado de su mano, haciendo sobresaltar a todo el banco e incluso a Cecilia.
-Nos largamos de aquí C ¡Ahora!-
Teníamos cierto tiempo antes de que la policía más cercana estuviera alerta de la alarma y escapar de aquí sin un solo arresto. Corrimos a más no poder y nos introducimos en el auto de Alex súper exaltadas, y con el ritmo cardiaco por las nubes. Alex aceleró brutalmente deslizándose por las calles como un avión.
-Oh dios.-Jadeó Cecilia-Eso fue...-
-¡Muy excitante!- Grité con toda la adrenalina corriendo por mis venas.
-Tenemos una definición de excitante muy diferente.-
Miré sonriente a Alex que conducía serio y concentrado. Le toque el hombro para relajarlo; lo cual hizo al instante, dedicándome una mirada y una sonrisa con hoyuelos a través del retrovisor.
-Tranquilo, logramos escapar, creo que no nos persiguen.-
-Obvio que no, solo que siento que el mundo se puede acabar en cualquier instante y yo no he conseguido hacer lo que en realidad deseo.-
-¿Y qué es lo que en realidad deseas amor?-
-Lo averiguaras esta noche, ¿Te apetece?-
-Claro.-Sonreí tontamente mientras miles de posibilidades pasaban por mi cabeza, no tenía ni idea que tenía un sueño frustrado o algo así.
-Bueno señorita, me parece que usted tiene que ir al shopping por un regalo y después tiene planes, así que ¿Por qué no empezamos lo antes posible?-
-Estoy totalmente de acuerdo, pero necesito ir por mi moto y algo de dinero.-
-Saca unos billetes de la bolsa, después arreglaremos.-
-Por eso te quiero tanto mi Alex.- Le di un corto beso en su mejilla.
-Si no me equivoco tu moto está a la vuelta de la esquina donde debería haberla dejado Eloy.-
Y como era de esperar mi moto se encontraba en el asfalto.
Agarré mi mochila del asiento trasero, y saqué $500 y salté fuera del vehículo, me apoyé en el marco del vidrio de la puerta del auto de Alex y lo salude con un dulce y corto beso en sus labios.
Y a Ceci con un adiós con la mano.
-Gracias por traerme y nos vemos pronto nene.-
Alex me guiñó un ojo y arrancó a toda velocidad por las repletas calles de Las Vegas; Me encamine a mi moto, y atravesé 3 calles sobre ella. Al llegar al Crystals me estacioné y me paré en frente del shopping, <<Odio salir de compras. >>
Sin mirar ninguna vitrina, ni ningún local de dulces me dirijo directamente a la tienda de regalos de ese lugar, tenía pensado hace mucho que debía regalarle.
Al entrar pude divisar una muchacha de altura promedio y sonrisa exageradamente alegra, que supuse que trabajaba ahí.
-Hola, disculpa.-
La chica dio media vuelta y su sonrisa de señorita perfecta hizo que ruede los ojos.
-Hola, bienvenida a Cute Treasure, donde tenemos todos los regalos adorables y originales que puedes imaginarte.-Esta mujer parece de los comerciales de cosas malas que te quieren intentar vender, y lo logran.
<<Me exaspera. >>
-Hola, estaba buscando la imitación de la torre Eiffel de quince centímetros que vi en la vitrina, esa con detalles brillosos.-
-¿Usted prefiere la que tiene la base con el césped y los adornos, o la que no tiene la base?-
-La que tiene la base.-
Era más elegante, según yo, de todos modos lo estaba comprando en una tienda de regalos donde solamente compran los extranjeros para llevarles regalos a sus familiares al volver, el lugar en si no tenía mucha exclusividad.
En silencio y  todavía con su sosa sonrisa en su rostro, se encaminó a lo que parecía ser el depósito; recorrí con mi mirada las repisas con recuerdos, regalos y monitos de felpa, y encontré una caja musical con una pequeña bailarina en su centro su música me relajaba, y me hizo recordar cuando era pequeña y mi abuela la prendía para calmar mis pesadillas y mis miedos por la noches al dormir, eran lindos tiempos.
-La tengo justo aquí, ¿Quiere que se lo envuelva con papel de regalo o prefiere mirar una bolsita de regalo en la repisa rosa de aquella esquina?- Dijo sonriendo mientras señalaba la repisa detrás de mí.
-Creo que tomaré la bolsa de regalo.- Esta tortura jamás acababa.
Comencé a mirar las bolsas, algunas con dibujos animados, otras con estampas florales, pero yo me decidí por una negra lisa;  estrecha y larga del tamaño justo para mi torre.
-Me gusta esta.- Le entregué la bolsa mientras ella se posicionaba detrás de la caja con mi torre en una mano y la bolsita en otra, las metía en una bolsa con el logotipo con unicornios de la tienda y tecleaba unas cosas en la computadora.
-Con la bolsa incluida, serán $258,60, ¿Desea incluir una tarjeta de felicitaciones, o algún moño?-
-No, está bien así.-
Saqué mi dinero de mi bolsillo trasero junto a mi celular, le entregué $300 y esperé mi vuelto junto al ticket. 
-¿Puedo ofrecerte un prendedor awesome por los $2,40?-
-Si, claro.-
Expuso los prendedores frente a mí y opté por gatito con un ovillo de lana entre sus patas y se lo entregué. Aunque sea una chica mala, los felinos son mi punto débil.
-De acuerdo, aquí tiene su vuelto, su ticket y su bolsa, muchas gracias por comprar en Cute Treasure, vuelva pronto.-
-Como sea.- Di media vuelta, y me sentía aliviada, mi trabajo estaba hecho ahora tendría que llegar a casa y alistarme para salir con Alex.
Salí del Shopping, y subí a mi FZ en dirección a mi casa, cuando llegue las luces aun estaban apagadas, así que adentre mi moto en la cochera y entré a mi casa, solo la luz de la cocina iluminaba el 1° piso, tengo un miedo eterno a la oscuridad así que prendí todas las luces y voy a mi pieza.
Terminé de ducharme, solo faltaba vestirme, quería vestirme linda pero no quería exagerar, así elegí unos jean negros desgastados en las rodillas, una remera azul suelta con tachuelas en el cuello de la misma, una campera de cuero negra, no la que siempre uso si no la que es para ocasiones “especiales”, saque mis botas negras; solté mi cabello de manera natural con mis ondas al final de este, y delinee mis ojos solamente sobre el párpado móvil.
Bajé de mi habitación y mi abuela aun no se encontraba, de seguro todavía estaba en la casa de Judith jugando al bingo con las demás ancianitas, me fije la hora y eran 9:30hs. Pensé que ya era hora de mandarle un mensaje.

Amor. Estoy lista, te espero en mi casa.
Al instante respondió.
Ok. En 15 voy muñeca. ;) .
Tal como había dicho en el mensaje 9:45 se encontraba en mi puerta. Dos timbrazos sonaron, y levante mi trasero inmediatamente del sillón y al abrir la puerta me encontré con un Alex y una rosa blanca.
-Hola Lilali, esto es para vos.-Me entregó la rosa y al terminar la frase, beso mis labios con dulzura.
Agarré la rosa e inmediatamente la coloqué en un vaso con agua junto a una foto mía de pequeña.
-Gracias Alex, que detallazo de tu parte, te comportas como todo un galán eh.-
 -Bueno, ya sabes quería sorprender, ¿Estas lista para irnos o tengo que esperar a que me sigas mirando con cara de cachorrito?-
 -Me das ternura, estoy lista.- agarre mi bolso de ropa que usaría en casa de Leila, después de la cita con Alex, y mi celular.
 En silencio subimos al Mustang y nos dirigimos a su casa que no se encontraba a mucha distancia, el viaje se basó en anécdotas y chistes de su asombrosa vida, aunque los haya escuchado cientos de veces aun seguían entreteniéndome.