-Dali, no
responde, tenemos que entrar por alguna ventana o por la puerta trasera, debe
estar en más problemas que nosotros.-
-Tienes
razón, veré si las ventanas están abiertas tu comprueba si la puerta trasera está
abierta, por favor ten cuidado, y apresúrate.-Con cara de preocupación Alex me
dio un corto beso en los labios y se fue corriendo.
Las ventanas
que se encontraban a ambos lados de la puerta estaban cerradas, y Leila seguía
sin dar señales, me daba mucho miedo.
-¡Dalila!
Por aquí está abierto date prisa.-
Miré a ambos
lados de la vereda y a mis admiradores muertos se le sumaron unos veinte mas, corrí
hacia la voz de Alex que provenía de lo que parecía ser la puerta trasera.
Ciertamente ahí me esperaba con la puerta abierta para mí.
-Shh.-Alex
comenzó a susurrar.- Esta muy callado debemos mantener esto así, tu busca a
Leila yo aseguraré esta puerta por si acaso.-
Entre por la
cocina, y nada, el living, nada, y el comedor tampoco, donde se encontraban
todos.
-¡Auxilioo!-
Era Leila, miré a Alex y me hizo señas de que también lo había escuchado, dejó
los clavos y en su lugar tomó el martillo y caminamos de puntillas hasta la
segunda planta.
-Creo que
proviene de la habitación de su abuela, esa vieja loca.- Susurrè.
-¡Ayuda!-Otra
vez.
-Tu abre la
puerta, y yo entrare y le partiré el cráneo, ¿De acuerdo?-
-Como tú te
sientas más cómodo.-
Abrí la
puerta, y Alex entró, no veíamos a Leila, pero si a una abuela muy fastidiada
golpeando su armario.
-Leila, ¿Estás
ahí?-
-¡Estoy
adentro del armario, por favor ayudenmeee!-
La abuela
Ana giró en nuestra dirección y venia a por nosotros, sus presas frescas.
-Dale duro
Alex.-
Sin pensarlo
dos veces, hizo dos pasos y la agarró por el cuello estampándola contra la
pared y la golpeó repetidamente, hasta que su frente y sus ojos eran un solo,
metido hacia dentro.
-Qué asco
Alex, eres un sucio morboso.-
-Y follo
como los dioses eso te faltó.-
-Iré a
buscar a Leila, tu…tu ve que haces con ese cadáver.-
Abrí el
armario rosa pastel de su abuela y salió desesperada a abrazarme.
-Oh, gracias
a Dios aparecieron justo a tiempo, le había traído sus pastillas para la
presión y… y me atacó.-
-Leila, no sé
qué está pasando, pero la única explicación racional que sacamos con
Alex fue
que son Zombis.-
-¿Zombis?-Preguntó
irónicamente.- ¿Eso no es imposible?-
-Díselo a la
gente de la Marcha Zombie que espera
afuera de tu casa, mira.-Leila se asomo por la ventana y vio todos los muertos
vivientes que se encontraban afuera, aporreando su puerta.- Esos son, ¿No es
maravillosamente terrorífico?-
Alex
atravesaba la habitación tomando el cadáver por los brazos y arrastrándolo por
el
suelo.
-Ajam,
justamente eso estaba pensando, es maravilloso… ¿Cómo lograron llegar aquí a
salvo?-
-Fue una
hazaña digna de contarles a mis próximos nietos, Alex uso mi tacón para
defenderse, ¿Te lo imaginas? Fue más gracioso de lo que piensas.-Alex me miró
con ojos achinados.- Mientras ambos buscábamos una moto para llegar hasta aquí
teníamos que esquivar la gente desesperada, los coches y obviamente a los zombis,
cabe aclarar que yo la conseguí y que Alex estaba pegándole a una mujer en su
cráneo con mi tacón, yo hacía todo el trabajo, en fin manejamos hasta aquí y
entramos por tu puerta trasera.-
Alex levantó
la cabeza y me miro con los ojos como platos.
-¡La puerta
trasera Dalila!, No la cerramos.-
Bajamos
corriendo con mucha prisa las escaleras, Alex fue hacia la puerta, Leila y yo
fuimos a revisar que hubiera entrado ninguno.
Por suerte a
simple vista no se encontraba ningún come cerebros.
-Ayuda por
aquí.-
Alex estaba
intentando cerrar la puerta pero dos extremidades, precisamente un brazo y una
pierna no lo dejaban hacerlo, al menos solo era una de las abominaciones, y no
todos los que estaban en la puerta principal.
-Leila pásame
un cuchillo, un tenedor o lo que tengas que sea punzante a mano.-
Leila volvió
en un abrir y cerrar de ojos con un paraguas en su mano, tenía una punta digna,
que seguro la abuela hubiera dicho que atraería rayos en una verdadera
tormenta.
-Alex a la
cuenta de tres córrete de la puerta, y apenas entre la cierras y comienzas a
sellarla.- Alex asintió y no mostraba duda alguna hacia ella.- 1…2… ¡3!-
Alex abrió
la puerta, y lo que parecía ser el jardinero de la señora Johnson avanzaba
torpemente por la casa, era rápido, pero no lo suficiente para poder golpearlo,
Dalila hizo dos pasos hacia el jardinero y golpeo su rodilla para hacerlo caer
y le clavó la punta del paraguas en el (entrecejo); todo el piso alrededor de
su cabeza se cubrió de sangre putrefacta.
-Esto está
listo Leila, estamos seguros por ahora, pero necesitaremos abastecernos de
armas y comida si queremos que este sea nuestro refugio.-
-¿Mi casa el
refugio? ¿Porque no el de Dali o tu departamento?-
-Dalila vive
lejos y me departamento es un lugar donde vive mucha gente, y seguro ya están
muertos o mejor dicho vueltos a la vida.-
-De acuerdo,
el supermercado más cercano de encuentra a 5 cuadras, y una armería, mmm… jamás
compré armas, así que no sé donde hay, pero en internet puedo encontrar.-
-El lugar
donde el grupo compra armas queda a 5 calles, jamás llegaríamos con vida, así
que ese lugar queda descartado, ¿Tienes idea de algún otro lugar Ali?-
-No, pero
podemos hacer lo que dice Leila, últimamente son muy buscados esos lugares.-
Leila fue a
su habitación a buscar alguna armería dentro de nuestro alcance, Alex y yo
hacíamos el plano de escape, se nos daba muy bien esto de hacer planos para
entrar a algún lugar, pero en vez de cubrir cámaras y guardias contábamos con
la desconocida cantidad de muertos, o vivos no muy amigables.
Leila bajo
corriendo los escalones con una hoja en mano.
-Lo tengo,
una pequeña armería.-Dijo al mismo tiempo que señalaba el papel con una foto y
una dirección escrita en el.- Pero que podría abastecernos con lo básico hasta
poder movernos y encontrar algo más grande y mejorar a prueba de zombis nuestra
pequeña posada.-
-Piensas en
grande pequeña Koala.- Había apodado así a Leila cuando tenían 5 años, no
quería bajarse de su mama en jardín, era su primer día y nunca había ido a uno,
y
Dali le había dicho pareces un koala, tomaron confianza y fueron amigas hasta
el día de hoy.- Solo por eso te dejare elegir que comer hoy, Alex no ayudó en
nada.-
-Yo si
ayude, tienes preferencia y eso no vale, total ni quería comer.-
-Creo que
tendremos que comer todo lo que sea pueda echar a perder en corto plazo, y
luego iremos por lo enlatados, tengo algo de verdura en el cajón de abajo,
aprovechemos el gas que nos queda, y comamos unas papas fritas.-
-Si lo pones
así comeré, pero a tu lado Leila, la otra chica me ha ofendido.-
-No hables
estupideces, ¿Se dieron cuenta que nos lo estamos tomando demasiado bien?-
-Será porque
no estamos afuera corriendo de un lado a otro, muchas personas están muriendo
porque son demasiado estúpidas para quedarse en sus casas o encontrar una, no
se dan cuenta que todos van a intentar salir de la ciudad, y la ruta va a estar
llena, uno va a morder a otro y así hasta que todos se conviertan y la raza
humana se extinga.-
-Eres muy
realista Alex.- Lo miré con cara de desagrado.
-Y literal.-
Finalizó Leila.
-Creo que
mientras estemos juntos y armados hasta los dientes vamos a estar a salvo,
recuerden Movimento è vita.-


