lunes, 20 de octubre de 2014

Capitulo 2- Ha comenzado...


En el transcurro del viaje Alex me contaba sobre lo que quería ser en un futuro, aunque no le creo nada, esa bolsa de tatuajes y nicotina no puede ser un abogado civil, pero bueno, tal vez no lo conozco también como pienso. Ha hablado mucho, parece estar nervioso por alguna razón, y eso hace que yo también lo esté.

Acabó de contarme su vida en cuanto llegamos al departamento, es muy lindo, y lujoso, robar trae sus ventajas.

Abrió mi puerta como todo un caballero, lo cual se me hacia raro.

-Gracias bebé.-

-Para mi princesita.-

-¿Y el chico malo del cual me enamoré?-

-Intenta cambiar por vos.-

¡¿Qué mierda?! Alex no me diría eso, el no es el, o sea si es él, pero no.

Al notar mi shock  Alex me arrastró hacia la puerta de la entrada; abrió la puerta y subimos por el ascensor hacia su piso.

Con una sonrisa en la cara abrió la puerta, revelándome todo un camino de pétalos de rosas rojas. Lo mire atónita y el solo me hizo seña de que pasara.

Comencé a seguir el rastro de las rosas, que me guiaron a la cocina, solo la luz de las velas iluminaba el comedor, la mesa estaba adornada con unos calendabros, unas copas, un vino y unos lindos cubiertos, que nunca había visto por cierto, era todo tan romántico.

-Nene… Realmente me dejaste sin palabras, esto es muy hermoso, ¿Festejamos algo de lo que me haya olvidado?-

-Jajajaja, no mi amor, aun no.-

-Bueno, ¿Qué esperamos? Comamos, estoy muerta de hambre, y aun no pusiste la comida en la mesa, no me lo puedo creer.-

-Tan señorita ella, como siempre.-

-Tengo hambre, y desayune poco esta mañana, y después de eso no comí nada mas.-

-Vas a comer por primera vez algo hecho por mí, totalmente hecho con mi sudor y sangre.-

-¡Alex! Sos un asco, no voy a comer algo hecho con tu sudor y sangre.-

-Pero te gusta cuando sudo de otra forma, ¿Te acordas?-
Se acerco lentamente a mí para susurrarme al oído y acariciarme desde mis hombros hasta mis brazos.

-Cuando estoy sobre ti, haciéndote estremecer con cada embestida, cuando me pedís más y más, ¿Cómo era? ¿Más Alex? ¿Más bebe? ¿Más dios del sexo?-

-Jamás dije dios del sexo, no inventes, y solo digo eso para complacerte a vos, no me 
satisfaces en nada, te lo aseguro.

-¿Ah no? Bueno, no hay regalo para vos hoy.-

-¿Un regalo? ¿Por qué?-

-Es un regalo y va a ir después de la cena; el día de hoy nuestro chef nos deleitara con una hamburguesa con papas de McDonald.

No pude evitar reírme a carcajadas, por toda la presentación que había hecho para tan solo una hamburguesa de McDonald, y sobre todo los cubiertos sobre la mesa, los platos.

-No te burles, si te encantan las hamburguesas de ahí, ¡Es un cuarto de libra! Aparte no se cocinar y si lo hubiera hecho seguro me salía feo.-

Su explicación me conmovió mucho, lo abracé y le di un beso en su frente, de esos que no se dan nunca.

-Si te hubiera salido fea la comida o desabrida igual la hubiera comido, porque te amo bebe, igual me mentiste me dijiste que era algo hecho por vos.-

-Por eso te amo, en parte fue hecho por mí, porque yo fui a comprarlas ¿Por qué no dejamos de hablar, tomas asiento y comenzamos con esta noche especial que tengo preparada para vos?-

Me senté en una silla y el sirvió un poco de vino en ambos vasos, sinceramente no soy catadora de vinos y no sé nada de ellos, pero Alex sin quererlo siempre tuvo ese toque gustativo, yo soy más de ir a lo torpe.

Sirvió las hamburguesas en cada plato con sus respectivas papas y comimos hasta llenarnos, Alex me había dicho que tenía películas y sinceramente una buena película de zombis me encantaría, un poco de sangre y entrañas no mata a nadie.

-¿Alex, estas ahí?-

-Acá amor lavando los platos, ¿Necesitas algo?-

-Quiero ver la película que me prometiste, la de zombis.-

Fui hacia la cocina haciendo puchero, y abrazándolo por la espalda.

-Quiero una buena película de zombis, no cómica como Zombieland, quiero una al estilo Rec o Resident Evil.-

-Acabo de alquilar Resident Evil 5, solo para ti, acepto besos, abrazos y algo más.-

-Te estoy abrazando no pidas mas, iré a buscar la película y la pondré, haz palomitas.-

-A tus órdenes y cuidado con no romper nada, el televisor es nuevo.-

-De acuerdo, de acuerdo.-

Crucé el umbral y la encontré sobre la mesa ratonera la película, amo Resident Evil, no tan solo por los zombis, si no, por la explicación de su expansión.

Preparé todo para poder ver la película, y me recosté en el sillón a esperar a Alex.

-¿Amor vienes?; ¿O me vas a hacer esperar por ti, princeso?-

Alex apareció en la habitación con tan solo un delantal sobre su esculpido cuerpo.

-Estoy aquí, no me reclames más.-

-Tenia entendido que la chica tiene que seducir a su chico, no el novio a ella.-

-Es un pequeño regalo para ti, ¿Lo quieres?-

-Obvio, ven aquí.-

Alex no titubeó al acercarse rápidamente hacia mí y subirme a horcajadas sobre él; me besaba con mucha pasión mientras su mano áspera ingresaba por debajo de mi remera  y me acariciaba lentamente el pecho izquierdo, haciendo que me estremezca y suelte gemidos, por su suave tacto.

-Te amo Dalila.- Me susurró con la voz entrecortada y rozándome sus labios en mí oreja.

-Yo ma-màs a ti Alex.- Mi voz fallaba.

Me despojó de mi  chaqueta y se deshizo de mi remera por mi cabeza, tan solo dejándome en mi sostén negro con encaje. Bajó las copas de mi corpiño para tener una mejor visión del valle de mis senos, y con sus manos cubrió cada uno, mientras seguía besándome con ternura.

Yo balanceaba mi cadera sobre su ya creciente erección, haciéndolo gemir; pude notar que Alex estaba demasiado duro, necesitaba una ayudita, una mano.

Con mis manos libres desprendí su delantal por la parte de arriba y la de su cadera y lo lancé hacia alguna parte de la habitación.

Observe su bulto, aunque lo conocía bien, me seguía pareciendo exageradamente grande. Lo miré a los ojos mientras apoyaba mi mano sobre su excitación, para poder contemplar como su cabeza se iba hacia atrás con los ojos cerrados y su boca se entreabría; bese su cuello, mientras seguía con mi trabajo en su pene.

Alex volvió  transformado con las pupilas totalmente dilatadas y sus ojos marrones quemándome; me levanto aun pegada a su cadera y me puso sobre mis pies para poder desprender con desesperación mi jean, y quitármelo en un abrir y cerrar de ojos.

Colocó sus hábiles dedos sobre la telita de mis bragas.

-Estas lista para mi, húmeda como me gusta, ¿Verdad?-

Asentí mientras el pasó sus dedos por mi zona ya humedecida, e hizo movimientos circulares sobre mis bragas. Estaba demasiado lista para él.

Bajo mis bragas hasta el suelo, y se sentó en el sillón llevándome con sí. Ubique mis rodillas a cada lado de el. Alex me agarró por mis caderas, y me dejó caer lentamente sobre su erección haciéndome gemir y estremecer. El sin soltar mis caderas entró y profundizó su embestida.

 Solté un grito de placer; comencé con movimientos circulares con el aun dentro, haciéndolo gemir, sus dedos se clavaban en mi cadera, intentando llegar más profundo.

Decidí tomar la iniciativa en esto, subiendo y bajando lentamente sobre el haciendo movimientos rotativos; lo hice cada vez más rápido, lo necesitaba más en el fondo, y él a mi también.

Alex me tomo de la cadera levantándome y poniéndome sobre el sillón de forma vertical con las piernas abiertas y de espaldas a él. Su fuerte embestida hizo que gritara del asombro. Su mano derecha se posiciono en mi hombro mientras la otra abofeteaba mi trasero.

Mi excitación había alcanzado un nivel extra normal, cada vez gritaba más fuerte que los gemidos de Alex.

-Oh Alex, más por favor, mas amor.-

-Eso te voy a dar bebe.-

Sus embestidas aceleraban, y mis rosados pezones eran masajeados con ambas manos,  mis piernas temblaban, en cualquier momento llegaría al clímax, al igual que el.

-Córrete para mi nena.-

Perdí el control y agarré su trasero presionándolo contra mí para profundizar su embestida.

Llegue al clímax con un grito brutal. Alex me embistió una vez más para gemir altamente, y desplomarse sobre mí.

-Te gusta el sexo duro Alex.-Dije con la poca voz que me quedaba

-Yo no tengo sexo mi amor, yo te hago el amor, de una forma brusca como te gusta.-

-Eres un tonto, voy al baño mi cuerpo me pide un baño urgente.-

-¿Te apetece uno de a dos?-

-Tengo mucho por hoy, estoy agotada.-

-Y después decís que no quedas satisfecha.-

-Quedo más que satisfecha.-

Me levante del sillón, y me dirigí al baño, mientras iba balanceaba mi culo con cada paso.

-¡Que lindo culo tienes bebe!-

Justo lo que quería lograr, entre al baño y encendí la ducha, fue rápido, solo quería sacarme de encima el sudor, aunque el olor a sexo me encantaba.

Cuando Salí Alex me espera ya vestido, con una de las bragas que dejo ahí por las dudas, su remera que más me gusta y una toalla en mano. Seque mi cuerpo y me puse 
lo que me trajo.

Salí y me tire sobre el sillón, y me acurruque en sus brazos.

-¿Lista para ver la película?-

-Solo quiero ver la tele, siento que no aguantaré toda la película.-

El celular de Alex vibró, y agarró el control remoto haciendo zapping en el televisor.

-Está bien, Marcos me dice que vea el noticiero, solo será un segundo.-

-Bueno, no importa, voy a buscar algo para comer.-

En la alacena había varias frituras, agarre varias y cuando me di vuelta me encuentre a un Alex hincado en una pierna. No puede estar pasando.

-Dalila, llevamos casi 3 años de relación, y estoy perdidamente enamorado de ti.-

-Alex…-

-Shh… déjame terminar, eres la chicas más perfecta que he conocido, quiero que seas mi mujer y la madre de mis hijos, la persona que vea en cada despertar, quien controle mis sueños y mis pensamientos, en fin.- Saca una cajita azul aterciopelada, la abre, y un hermoso anillo con diamantes se asoma.-¿Quieres casarte conmigo?-

Estoy atónita pero es lo que espere toda mi vida.

-Si.-Con esa simple palabra exprese todo lo que sentía.

Alex con una sonrisa besó mis labios dulcemente y colocó el anillo en mi dedo anular, encajó perfectamente.

-Soy la persona más feliz del mundo, te amo Dalila.-

-Y yo a ti Alex, me diste la mejor sorpresa del mundo, eres el chico perfecto.
En silencio regresamos al sillón para poder ver el noticiero.

-Dalila súbele el volumen.-

-… 35.986 y aumentando son los infectados en el noroeste del país. Sin un origen especificado esta enfermedad está cobrando más vidas que la fiebre amarilla en el siglo XIX, no hay cura, ni tratamiento; los científicos de la OMS están trabajando en ella desde que una mujer de mayor edad llego con los siguientes síntomas: Fiebre, vómitos, dolor agudo de cabeza, escalofríos, Dolor en las articulaciones, calambres, bradicardia, y su vida acaba con un paro cardiaco.

Alex cambió de canal en el instante en que me vio asustada.

-Alex casi todos los síntomas que nombra los tiene la abuela de Cecilia.-

-No te preocupes, mañana vamos a ir y vas a ver que está bien, veamos tele amor.-

Me levanté en la cama, no recuerdo haberme quedado dormida mientras veía tele, recordé los hechos de anoche preocupada, y contemplé mi anillo de compromiso, era hermoso.

-¿Te arrepientes muñeca?-Alex hablaba con los ojos semi-cerrados.

-Nunca, jamás, eres mi chico ideal.-

Besé sus labios para luego levantarme y alistarme para ir con Leila.

-Amor vístete, me tienes que llevar a la casa de Leila, no te olvides.-

Terminé de cambiarme y arreglarme;  Alex estaba esperándome con el desayuno listo.

A veces cocina desnudo, por desgracia no pude verlo porque estábamos apurados y el ya tenía puesto su jean con una musculosa blanca, la que tanto le gusta y tan bien le queda.

Cuando terminé de desayunar con mi prometido vamos a la cochera y nos dirigimos a casa de Leila, seguro estaba la abuela de Cecilia ya que eran intimas amigas, espero que no haya empeorado.

Con Alex paramos en un semáforo de la interestatal y se acerca un vagabundo medio moribundo, pobre, a pedir dinero, saco de mi billetera unos 5 dólares y se los tiendo a través de la ventanilla; y el muy cabròn intenta morderme con sus dientes amarillentos; meto mi brazo de nuevo.

-¡Alex arranca deprisa!-

Alex desesperadamente arranca y esquiva varios autos que estaban cruzando en ese instante.

-¡¿Qué ha pasado Dalila?! , ¡¿Qué te ha hecho ese vagabundo?!-

-Ha intentado morderme, parecía tener demasiada hambre, le salía espuma de la boca y tenía los ojos como nublados, me ha dado demasiado miedo.-La piel de gallina no se me quitaba, realmente había quedado shokeada.

-Seguro estaba delirando con este calor, es muy raro.-

Al cruzar esa cuadra, había mucha gente corriendo hacia todos lados, parecían desesperadas, y a la vez desorientados.

-¿Que mierda...?-

-No se Alex, tengo miedo, ¿Qué está pasando?-

-No lo sé, sube tu ventanilla, y cierra con seguro, parece ser la enfermedad de las vacas locas.-
-Están muy locos, conduce rápido y no te detengas, falta poco para llegar a casa de 
Leila espero que ella esté bien.-

Mientras Alex esquivaba autos y personas, una chica saltó por encima de nuestro auto y se lanzo sobre un hombre que estaba intentando escapar, ¡Y lo ha mordido!

-Que suicida Dios, casi me abolla el auto.-

-¡Alex esa chica lo mordió,  mordió a ese hombre!-

-¡¿Estas jodiendome?!-

-No Dios, tu solo arranca y avanza tenemos que llegar rápido a la casa de Leila, ese vagabundo tenía el mismo aspecto que la abuela de Cecilia y ella se encuentra ahí, tenemos que llegar a tiempo.-Mis ojos comenzaron a llenarse de lagrimas, esto me estaba impactando, sangre por todos lados.

-Dalila, son zombis.-

-¿Zombis? Los zombis no existen, solo en las películas.-

-Pero esto es real, la mitad de la población está intentando escapar de la otra mitad que se la quiere devorar, sin duda ha comenzado el apocalipsis.-










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