viernes, 8 de agosto de 2014

Capitulo 1- El robo Parte 1

Por segunda vez consecutiva en esta noche Cecilia hizo sonar mi teléfono, a esta niña no se cansaba, y a mi se me agotaba la paciencia y la energía.

-Hola...?-Pregunté irónicamente sabiendo quien me contestaría del otro lado de la línea.

-Dal, ya no quiero hacerlo, no quiero, sé que lo necesito, pero no puedo hacerlo, es el más grande de Las Vegas, es mucho riesgo, además tengo un mal presentimiento de mañana.-

-Lo mismo dijiste en el robo anterior Ceci, no te preocupes, acuérdate de cuánto dinero está en ese maldito banco, y para qué lo vas a usar.-Puse mis ojos en blanco y pensé que hice para merecer una compañera tan pesada, e hincha pelotas.

 -Espero que mi abuela con eso se recupere, si no todo este efuerzo seria en vano.-Sonó realmente preocupada.

-Si Ceci, llevamos mas de 5 meses planeando este golpe; tengo que colgar es tarde y mañana tenemos que madrugar.-

-Gracias Dali, por contenerme de nuevo e intentar tranquilizarme, mañana nos vemos.-

-Chau.-Sonè dura pero si no la hacía corta esta llamada  se extendería hasta alta horas de la noche y necesitaba dormir.

Desde ya hacia un tiempo, la abuela de Ceci se sentía mal. Sus dientes habían comenzado a descalcificarse, su pelo a caerse y el peso de los años se hacía cada vez más notable. Suponían que se debía una rara enfermedad que había comenzado quien sabe dónde, pero que estaba afectando la mayor parte de la población africana, y un poco de la europea. Marie, se había tomado unas vacaciones para visitar unos parientes de España, donde pescó esta enfermedad. La mayor parte del botín seria para llevar a cabo su tratamiento en la sede de la O.M.S al sur de los Estados Unidos. El viaje era caro, y el "tratamiento", mucho más, pero esa señora era una de las más dulces que tuve el honor de conocer, claro, aparte de mi abuela.

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La alarma de mi celular sonó sin cesar ni un solo segundo, y un sonido rompe-tímpanos inundó mi pequeña morada; debía levantarme si o si, espero que valga la pena levantarse a las 6 am.

A regañadientes levante mi trasero de la cama y encendí la luz, que inmediatamente me cegó, caminé arrastrando mis pies al baño; luego de ducharme rápidamente y vestirme bajé hipnotizada por el dulce olor del desayuno que había preparado mi abuela.

-Hola Dalila querida, ¿Que tal amaneciste hoy?-Su sonrisa encantadora y su dulce voz apaciguaban mi horrible despertar.

-Hola nona, bien, como siempre, ¿Y vos?-

-Bien- Contestó sonriendo. -¿Irás a la universidad hoy?-Si, iba a la uni y robaba, podía hacer las dos cosas a la vez.

Me senté a comer mientras intentaba responder el cuestionario de mi nona sin atragantarme con estos panqueques.

-No puedo, tengo que ir a comprar el regalo de Leila por su cumpleaños.-No estaba mintiendo era su cumpleaños, pero ocultaba gran parte de la verdad.

-Oh, mándale un saludo de parte mía, ¿necesitas dinero Dali?-

-No, nona gracias, tengo ahorrado de mis trabajos en verano.-Y el que me espera en el Sun West Bank.

-Está bien, cuídate Dali, hay gente mala en las calles.-

Di gracias a  mi abuela por el desayuno y me fui directo al punto de encuentro, sobre mi hermoso regalo de 19 años, mi motocicleta FZ que tanto quería, ciertamente llamaba la atención que una chica condujera esta moto de hombre.

Al llegar me encontré con el moja bragas, mi novio,  Alexander, sobre el capo de su viejo Mustang, con sus gafas de sol, y su cigarrillo posando en sus labios, típico de él.

-Hola Amor.-Saludé con una sonrisa seductora acercándome a él y apoyando mis brazos a ambos costados de el.

-Nena.- Dijo soltando su ya acabado cigarrillo y arrojándolo a la acera.

-¿Dónde se encuentran Cecilia y el cerebrito de Eloy?-Preguntè buscándolos con la mirada.

-En el coche de atrás, se podría decir que con un toque de caramelo. -

Mire sobre el hombro de Alex y ahí se encontraban, hablando, ciertamente acaramelados.

-Gracias bebe, iré a ver como esta Ceci.-Por lo visto Eloy le estaba dando contención, no le hacia mucha falta la mia, pero quería arruinar su pequeño momento.

-Si, claro.-Estaba hiptonitizado en su celular y no me prestaba mucha atención.- ¿Harás algo después del asalto?-Su pregunta me detuvo, me parece que esta noche tengo una velada.

-Me temo que si, pero no hasta tarde, tengo que comprarle el regalo a Leila, y pasar un poco de tiempo con ella.-Su cara demostró un poco de desaliento.

-Oh, y puedo pasar a recogerte  a la hora que quieras si te apetece…-

-Claro vida, seguro estaremos en el Crystals, queda cerca de aquí, y la verdad espero no terminar muy cansada de esto.-Mi novio se despegò del capo de su auto.

-Yo tampoco, tengo planes para nosotros, para mas tarde mi cielo.-Se acercò y puso sus manos en mi cadera para luego reposarlas en la parte baja de mi espalda, y posar sus labios suavementes sobre los mios, creando movimientos delicados al unisono.

-No es lo que tu piensas, malpensada, tengo unas películas de terror que te cagas.-Su forma de hablar es tan particular.

No pude evitar reírme ante mi mal pensamiento sobre esta noche.

-Nunca cambias tu vocabulario, eh.-

Eloy apareció, con su computadora en mano, y Cecilia detrás.

-Solo interrumpía para informarles que el tiempo se nos agota, el banco se llenará antes del mediodía, tortolitos.-

Cecilia se apoyò en el Mustang seguramente reconsiderando los hechos.

-¡Eh Cecilia!-

Levantó su pequeño rostro bronceado en mi dirección.

-Tranquilízate, ¿Si? Inhala, exhala, no es mas de lo que hicimos antes-

Asintió, con su cara de preocupación, tendría que cambiar de compañera pronto si no quería hundirme en el pozo del fracaso y al desconfianza.

-¡Muy bien comencemos!-Exclamó con una hermosa sonrisa en su rostro Alex.

-Asì se habla bebe, es hora.

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